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jueves, 2 de agosto de 2012

PLAZA MAYOR DE MADRID

Los orígenes de la plaza se remontan al siglo XVI, cuando en la confluencia de los caminos (hoy en día calles) de Toledo y Atocha, a las afueras de la villa medieval, se celebraba en este sitio, conocido como «plaza del Arrabal», el mercado principal de la villa, construyéndose en esta época una primera casa porticada, o lonja, para regular el comercio en la plaza.
En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de las «casas de manzanas» de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién concluirá la plaza en 1619.
La plaza Mayor ha sufrido tres grandes incendios en su historia, el primero de ellos en 1631, encargándose el mismo Juan Gómez de Mora de las obras de reconstrucción. El segundo de los incendios ocurrió en 1670 siendo el arquitecto Tomás Román el encargado de la reconstrucción. El último de los incendios, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790, dirigiendo las labores de extinción Sabatini. Se encargó la reconstrucción a Juan de Villanueva, que rebajó la altura del caserío que rodea la plaza de cinco a tres plantas y cerró las esquinas habilitando grandes arcadas para su acceso. Las obras de reconstrucción se prolongarían hasta 1854, continuándolas, tras la muerte de Villanueva, sus discípulos Antonio López Aguado y Custodio Moreno.
En 1848, se colocó la estatua ecuestre de Felipe III en el centro de la plaza, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca que data de 1616.
En 1880, se restauró la Casa de la Panadería, encargándose Joaquín María de la Vega del proyecto. En 1921 se reformó el caserío, trabajo a cargo de Oriol. En 1935 se realizó otra reforma, llevada a cabo por Fernando García de Mercadal. Y en los años 60 se acometió una restauración general, que la cerró al tráfico rodado y habilitó un aparcamiento subterráneo bajo la plaza. La última de las actuaciones en la plaza Mayor, llevada a cabo en 1992, consistió en la decoración mural, obra de Carlos Franco, de la Casa de la Panadería,  que representa personajes mitológicos como la diosa Cibeles.


Se trata de una plaza porticada de planta rectangular, de 129 metros de largo por 94 metros de ancho, que está completamente cerrada por edificios de viviendas de tres plantas, con 237 balcones en total que dan a la plaza. Dispone de nueve puertas de acceso, de las cuales la más conocida es la del Arco de Cuchilleros, en la esquina suroeste de la plaza. En el centro del lado norte de la plaza se levanta la Casa de la Panadería,y enfrente suyo, en el lado sur, la Casa de la Carnicería. En los soportales, sostenidos por pilares de granito, se alojan numerosos comercios de hostelería, por ser un importante punto turístico de Madrid, así como tiendas de coleccionismo, filatelia y numismática, que representa personajes mitológicos como la diosa Cibeles.

jueves, 10 de mayo de 2012

RAFAEL MONEO

José Rafael Moneo Vallés (Tudela, 9 de mayo de 1937) es un arquitecto español.


Obtiene el título de arquitecto en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, donde se graduó en 1961. Durante sus estudios colaboró en varios proyectos con Francisco Javier Sáenz de Oiza (1956-1961). Trabajó a continuación durante los años 1961 y 1962 en el despacho de Jorn Utzon en Hellebaek (Dinamarca), el autor del famoso edificio de la ópera de Sídney.
En 1963 recibió una beca de dos años para estudiar en la Academia de España en Roma, estancia que tuvo gran influencia sobre su trabajo posterior. Volvió a España en 1965 y fue en primer lugar profesor adjunto en la Escuela de Arquitectura de Madrid (1966-1970). En 1972 ganó la Cátedra de Elementos de Composición en la ETSAB, lo que le llevó a vivir durante casi diez años en Barcelona, hasta que en 1980 ganó la oposición a catedrático de composición en la Escuela de Arquitectura de Madrid, que abandonó tras unos años de ejercicio.
En 1973 Moneo había establecido su propio despacho en Madrid, compaginando desde entonces por un igual el diseño arquitectónico con la enseñanza. En ambas actividades denunció la tendencia moderna de crear edificios con criterios de corto plazo, y defendió el diseño de obras que puedan mantenerse actuales durante un largo tiempo, a modo de monumentos. En la línea de lo que ha sido llamado el racionalismo contextual, Moneo no sigue las corrientes de utilitarismo y expresionismo europeas, sino que refleja en sus obras una versión suavizada del estilo nórdico y de la tradición holandesa. A todo ello, Moneo suma su propia visión de la arquitectura histórica. Las obras de los años 60 son las que reflejan mejor estas ideas. En 1976 Moneo fue invitado a los Estados Unidos, donde trabajó en el Instituto de Arquitectura y Estudios Urbanos de Nueva York y dio clases en la Cooper Union School of Architecture (Nueva York). Durante los años siguientes impartió clases también en Princeton y Harvard y en el departamento de Arquitectura de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza).
En 1985 fue nombrado decano del Departamento de Arquitectura de la Universidad Harvard, puesto que ocupó durante cinco años. Sigue conservando su cargo de Catedrático de Arquitectura en dicha escuela, habiendo obtenido recientemente la Sert Professorship un título honorario y a donde viaja regularmente. En 1992 Moneo recibe la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes del Gobierno Español. En 1993 es nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lovaina, (Bélgica). Recibió el Arnold W. Brunner Memorial Prize de Arquitectura, otorgado por la Academia Americana de las Artes y las Letras. Es Galardonado con el Premio Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra. Recibe en Estocolmo el Premio Schock de Artes visuales, premio concedido por la Fundación Schock y la Real Academia de las Artes. En 1994 recibe un Laura ad Honorem de la Escuela de Arquitectura de Venecia. En 1996 es galardonado con el Premio Pritzker de Arquitectura y la Medalla de Oro de la Academia de Arquitectura de Francia y la Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos.
En 1997 es nombrado Académico Numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y recibe el título de Doctor Honorario de Tecnología del Real Instituto de Tecnología de Estocolmo. En 1998 recibe el Premio Feltrinelli de le Academia Nazionale dei Lincei, en Roma. Es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, de la Academia de San Lucas de Roma y de la Real Academia Sueca de las Bellas Artes. Desde 2007 también es miembro de número de Jakiunde, Academia de las Ciencias, de las Artes y de las Letras del País Vasco. Es Miembro Honorífico del Instituto Americano de Arquitectos y del Real Instituto de Arquitectos Británicos. Moneo dice buscar con su arquitectura la durabilidad y el diálogo con la evolución histórica. Según Moneo al arquitecto le corresponde encontrar en cada época los elementos y modelos que la transforman para adaptarla a las necesidades de las épocas que transcurren. Moneo sigue siendo considerado por numerosas personas uno de los grandes arquitectos españoles contemporáneos. En 2001 gana el Premio Mies van der Rohe. En 2012 es galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes

 El Kursaal


El Palacio Kursaal (1990-1999).

Ampliación del Museo del Prado (2007).
Su "Centro cultural y auditorio del Kursaal" en San Sebastián, descrito por Moneo como un elemento mediador entre lo natural y lo abstracto, en la línea del pensamiento oteiciano, despertó el interés de la crítica; por el giro que suponía en el trabajo del arquitecto navarro. Una obra conflictiva que supuso numerosas críticas al arquitecto, un error provocó el derrumbamiento durante la obra de la gran escalera del edificio principal (afortunadamente sin víctimas). Se ha convertido, una vez finalizada, en un icono de la ciudad.

Moneo en el Paseo del Prado

El entorno del madrileño Paseo del Prado es testigo privilegiado del trabajo del arquitecto navarro. En dicha área Rafael Moneo ha dejado tres de sus obras de madurez más representativas de una parte de su pensamiento: la transformación del Palacio de Villahermosa para acoger el Museo Thyssen-Bornemisza, la ampliación del Banco de España (una actuación polémica por el mimetismo formal empleado por Moneo) y la ampliación del Museo del Prado.
Las tres obras mencionadas han contado con el beneplácito de los administradores públicos y del público general, pero han alejado su trabajo de la vanguardia disciplinar a la que perteneció en los años 80. La ampliación del Museo del Prado fue el resultado de un segundo concurso, tras un certamen internacional cuyo primer premio quedó desierto.
Moneo ha sido también un estudioso del diseño de mobiliario, que ha impulsado apoyando incluso iniciativas empresariales como B.D. Ediciones de Diseño y abordando él mismo el diseño y contratación del mobiliario de muchos de sus proyectos arquitectónicos.

 Obras representativas

1960-1980

Ayuntamiento de Logroño (1973-1981).
  • Casa Gómez Acebo, Soto de la Moraleja (Madrid) (1966)
  • Edificio Urumea, San Sebastián (1969-1973)
  • Viviendas del Paseo de la Habana núm. 71, Madrid (1971)
  • Ampliación de la sede principal de Bankinter, Paseo de la Castellana (Madrid) (1972-1976), junto con Ramón Bescós, considerada una de sus primera obras trascendentales, combinando lo antiguo y lo moderno
  • Ayuntamiento de Logroño (Logroño, España) (1973-81)
1980-2000

Edificio de la Previsión Española (Sevilla) (1982-1987).

L'Auditori (Barcelona) (1987-1992).
2000-2010
2010-actualidad

 Premios

viernes, 11 de junio de 2010

LA ARQUITECTURA DEL S.XX

En el S.XX se buscarán nuevas soluciones para los nuevos problemas, tratando de romper los lazos que le mantienen atado a un lenguaje formal ligado a un mundo en decadencia. El devenir de la nueva arquitectura pasa por adquirir un trasfondo ideológico de claro matiz social. En épocas anteriores la arquitectura se preocupó por construir edificios emblemáticos, en este siglo se trata de dotar a los habitantes de barrios periféricos de las grandes ciudades de una vivienda digna, con unas mínimas condiciones. Trata de resolver la dicotomía arte-técnica o arquitecto-ingeniero para construir con belleza y seguridad. Ahora se concibe la arquitectura de dentro hacia afuera, la función, la distribución espacial interior es la que condiciona los volúmenes y las formas exteriores. Y es sobre todo el Art Nouveau el que logra romper la tradición y crea un nuevo lenguaje que abre nuevos horizontes a los creadores del S.XX. La demanda de nuevos tiempos genera un nuevo tipo de construcción al igual que exige para ser juzgada una nueva conciencia estética, sin referencias al pasado. Ante todo se considera a la arquitectura espacio interior, espacio habitable, por lo que no podrá juzgarse una obra sin conocerse su interior, que es el que debe dar forma y reflejarse en el exterior. Se trata de crear espacios y no de diseñar fachadas. No obstante, antepone la función primordial a la ornamentación. La Arquitectura del S.XX es funcional y su estética vendrá condicionada por factores como armonía de su distribución interior, tratamiento de la luz y su grado de integración en el entorno. Por tanto una habitación será más bella cuanto mayor sea el grado de habitabilidad. Como consecuencia dejan de utilizarse elementos arquitectónicos del pasado y a partir del volumen nace un nuevo repertorio de formas

domingo, 25 de abril de 2010

SANTIAGO CALATRAVA















Según consta en la biografía de su página web, desde los ocho años estudió en la Escuela de Bellas Artes donde empezó formalmente su preparación como dibujante y pintor. A los 13 años su familia le envió a París a través de un programa de intercambio estudiantil. De regreso a Valencia, terminó sus estudios escolares en el colegio de las Escuelas Pias, calle Carniceros, y se matriculó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia, donde se graduó como arquitecto y donde realizó un curso de post-graduado en urbanismo. A continuación, Calatrava, que se interesaba por las grandes obras de los maestros clásicos y que deseaba ampliar su formación, se trasladó en 1975 a Zúrich, donde estudió durante cuatro años ingeniería civil en el Instituto Federal de Tecnología, en el cual se graduó con un doctorado en 1979...

Finalizada la etapa de estudios, trabajó como profesor auxiliar en el Instituto Federal de Tecnología, donde comenzó a aceptar pequeños encargos y a participar también en concursos de nuevos proyectos. En 1983 le fue adjudicada su primera obra de cierta importancia, la Estación de Ferrocarril de Stadelhofen, situada junto al centro de Zúrich donde también había establecido su despacho. Al año siguiente, Calatrava diseñó el puente Bac de Roda en Barcelona que fue el primero que empezó a darle cierto reconocimiento internacional. A este seguirían el del Alamillo de Sevilla (1992) y el Puente de 9 d´Octubre en Valencia (1995).

En 1989 Calatrava abrió su segundo despacho en París, mientras estaba trabajando en el proyecto de la Estación de Ferrocarril del Aeropuerto de Lyon. Dos años después creó su tercer despacho, esta vez en Valencia, donde trabajaba en un proyecto de grandes dimensiones, la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Su prestigio internacional fue rápidamente en aumento.

Hoy se considera a Calatrava como uno de los arquitectos especializados en grandes estructuras. Contrariamente a lo que es habitual en muchos arquitectos, que ocultan las estructuras de sus edificios, Calatrava, como ingeniero que es, las convierte en elementos esenciales en las mismas.

Calatrava ha recibido numerosos premios y reconocimientos por su trabajo entre los que destaca el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1999. Ha sido nombrado Doctor Honoris Causa en doce ocasiones.

La obra de Calatrava supone una auténtica revolución en la arquitectura, caracterizada por la reunión de la arquitectura y la ingeniería, que vienen circulando separadas desde el siglo XVIII.Santiago Calatrava supone un reencuentro con la tradición constructiva de la arquitectura, con influencias de Fernando Higueras, Jørn Utzon, Antonio Gaudí, y las arquitecturas gótica y romana. En un momento en que muchas arquitecturas hacen gala de una gran banalidad, y muchas obras de ingenieria hacen ostentación involuntaria de una gran ordinariez, Calatrava ha producido una gran influencia en la arquitectura contemporánea.

martes, 13 de abril de 2010

MODERNISMO CATALÁN




La ReinaxenÇa, la prosperidad económica y la Exposición Universal de 1888 fueron los factores por los que se desarrolló el modernismo catalán. En una primera fase protomodernista se superó lo neogótico y lo neomudéjar, pasando a la modernista propiamente dicha a partir de 1888. Doménech y Montaner fueron los precursores de este nuevo movimiento artístico. Apuestan por la estructura metálica al tiempo que asume los valores del pasado. Entre sus obras más distinguidas destacan la Editorial Montaner y Simón y el Palau de la Música. Otro de los artistas pertenecientes al movimiento modernista catalán fue Josep Puig y Cadafalch quien restauró muchos edificios medievales catalanes, mostrando una gran influencia sus obras del gótico. La Casa Amatller por ejemplo es una de las obras más significativas y paradigmáticas del arquitecto catalán. Pero sin duda alguna, la figura simbólica de este movimiento fue Gaudí. Es el primer arquitecto español que emplea el hormigón armado. Concebía la arquitectura como escultura, trabajando todos los detalles. Sus primeras obras se enmarcan en la tradición neogótica como el Palacio Episcopal en Astorga. Contó con ricos mecenas representantes de la burguesía catalana como Eusebio Güell que hizo posible la construcción del parque que lleva su nombre , y que en realidad debía ser parte de una colonia de viviendas que no se construyó, esta obra marca la fase madura de Gaudí caracterizada por el organicismo, el predominio de las formas curvilíneas y orgánicas; la Casa Batlló mezcla el organicismo con la fantasía, fachada de formas óseas; la Casa Milá o La Pedrera (cortada en chaflán) supone la incorporación de la naturaleza (montaña) a la arquitectura, fachada de concavidades y convexidades, cuenta con dos patios interiores, chimeneas simbólicas. Sin embargo, el gran proyecto de Gaudí quedó inconcluso, es el Templo de la Sagrada Familia, que fue un laboratorio experimental, un bosque naturalista, donde supera lo románico y gótico en que había sido comenzado el templo.